Un constante billete de ida y vuelta

Mi vida la paso entre dos puntos y a veces al despertar no sé muy bien donde me encuentro, si en mi añorada localidad natal o en la queridísima ciudad de adopción

Tenía la ilusión este fin de semana de compartir con mis sobrinas mis parajes favoritos de la CdC, y hacer un tour turístico por Madrid y enseñarles otra ciudad. Pero se desvaneció según levantaba la persiana y la lluvia chocaba sobre el cristal de la ventana, después del desayuno y cuando el reloj marcaba las 10:00 h en punto, sonaba el teléfono; el número lo conocía y al descolgar se oyó "¿¿¿Que hacemos???". La lluvia cambio los planes y Berta encontró en la cartelera, milagrosamente un espectáculo que nos cuadraba por tiempo y distancia, y a media mañana nos plantamos en la calle Alcalá con nuestros paraguas, observando con estupor un cartel que imitaba los 80's.


Mámma Mía !!!, pensé al ver el cartel, y ya dentro al observar que mis sobrinas eran las mayores del publico al que estaba dirigido me imaginé lo peor !!! demasiado infantil !!! Y así fue, !!! demasiado infantil !!!, pues media hora después de comenzado el espectáculo mis sobrinas me daban codazos para que no me riera tanto y pudieran escuchar, y Berta con un pañuelo intentando secarse la lagrimas de la risa y yo viendo como algunos niños me miraban de forma amenazante.
Llevaba demasiado tiempo sin reírme de una forma tan ingenua y sincera, al encenderse las luces, y salir miré a los actores y solo les pude dar las gracias por el buen rato pasado.

Por la tarde fuimos al cine, "GRU, Mi villano favorito", mi primera peli en 3-D. La historia no dice nada nuevo, e incluso el doblaje es algo soso y peca de repetitivo con otros personajes, pero logra entretener a los niños y técnicamente esta muy bien realizada.


Tal vez no fue !!! demasiado infantil !!!


Eran las 9:40 de la mañana y el teléfono sonaba insistentemente, lo cual me hizo imaginarme quienes estarían en el otro lado del aparato. Al contestar, dos voces al unísono gritaban "Hola". Desde ese momento el día se aceleró, y la costumbre de planificar el día se esfumó. Disfruto enormemente de la compañía de mis sobrinas, de sus juegos, sus secretos, sus confidencias, su ternura, sus cosquillas y su ingenuidad; pero en algunos momentos me desconciertan, ante todo si tengo que prestarle atención al mismo tiempo a ambas, o por la falta de costumbre me hablan a gritos para que les preste atención a una antes que a la otra; o intentan hacerme hablar a través de preguntas sin fin. Todo ello me produce como en el caso de hoy un enorme dolor de cabeza, el cual intento mitigar con una pastilla, o intentando esconderme a hurtadillas para cerrar los ojos durante un rato y descansar. Las horas pasan y su actividad frenética no disminuye, pero sin saber muy cuando, surge ese momento en que les oigo reírse, esa risa me contagia, aliviando mis síntomas con mas rapidez que el fármaco ingerido horas antes. Ese momento me cala de felicidad me hace olvidar los dolores y me hace recordar porque las quiero tanto y en muchas ocasiones las hecho de menos.