Un constante billete de ida y vuelta

Mi vida la paso entre dos puntos y a veces al despertar no sé muy bien donde me encuentro, si en mi añorada localidad natal o en la queridísima ciudad de adopción

Cuando eres niño y te encuentras sin querer escuchando una conversación entre los mayores, normalmente les miras de reojo para no interrumpirles y en otras con la boca medio abierta al escuchar cosas que te extrañan o no entiendes. El caso es que recuerdo últimamente siempre una conversación donde mis padres comentaban que el tiempo pasaba muy deprisa y que no se daban cuenta del día que era y lo que había pasado durante la semana, parecía haber sucedido hace mucho tiempo, exclamaban.
Por ello he recordado ese momento hoy, cuando al actualizar el blog, he comprobado que ya ha pasado más de un año, cuando me decidí a escribir en el espacio internauta. Todo empezó como un diario personal cuyo objetivo era superar una frustración deportiva reciente y a la cual dediqué demasiado tiempo sin recompensa, por ello comencé a escribir, con la esperanza de que contándolo me hiciese tomar confianza y no caer en errores anteriores. Como digo era personal, y lo usaba como diario intimo, comencé escribiendo el "cuanto" y el "porque", sin pretensión de ser visto por nadie. Usándolo como ejercicio personal terapéutico; y cuya terapia creo que ha dado sus resultados aportando confianza e inhibiéndome del mundo, gracias a dejas caer dudas, inquietudes, sueños en este espacio infinito; con la única intención de algún día alguien lo recogiera, en ocasiones lo comparta, y en otras solo lo ignore.

Ya tengo un añito !!!

La mañana amaneció encapotada (el pobre "Lorenzo" también se merece un descanso), lo cual todos agradecimos según los comentarios de todos en el punto de encuentro de hoy. Después de cierta espera descendimos casi todos hasta la cuesta hasta el puente del Rey, para situarnos en frente del Palacio Real y la Almudena.
Al contrario que la semana pasada, me encuentro relajado escuchando a Love of Lesbian, sentado sobre los nuevos bancos de granito que recorren la rivera y como bien comento Richard sufriendo cara al sol. Como en alguna ocasión os he dicho esta zona es como mi segunda casa, por lo tanto me siento cómodo, la zona es amplia y la gente no está tan encima de nosotros, por lo que no nos molesta para nada. Casi a las 12 nos dirigimos en multitud hasta el Puente de Segovia, para seguir capturando e imaginando el entorno; en este punto casi todos buscamos la otra orilla evitando el sol.

Desde el Manzanares

Puente de Segovia.


Casi son la una, y debido al calor nos sentamos en una de las terrazas para tomar algo fresquito y proseguir la tarea; pero algunos no se toman ningún respiro; con los utensilios de trabajo entre las manos, una mirada desafiante y una sonrisa en la boca y en algún caso alguna caracajada, deciden retarse a un retrato, siguiendo la iniciativa de Jose María, de capturarnos a todos el último día. Ese momento, el que escribe agradece a Felipe que decida no tomar parte del duelo y de esa forma no ponerme en un apuro (necesito más tiempo para atreverme a retratar), mientras nosotros disfrutamos de la cerveza; Gema, Amaya y José María nos hacen pasar un buen rato con el desafío.
Después continuamos el trayecto hasta el viaducto, donde terminaríamos la jornada y donde realicé un rápido boceto del mismo; mientras lo realizaba, no podía de dejar de pensar, que es una pena que teniéndolo tan cerca y estando tan a gusto sentado allí, no lo repita con más regularidad.


Descontrol de páginas.


Viaducto.


Después llegaba la hora de mostrar por última vez nuestros trabajos del día, y sólo puedo coincidir con Enrique que es lo mejor de la mañana, pues disfruto enormemente observando las técnicas de los compañeros, lo que dice los cuadernos de nosotros mismos y lo que aporta ofrecer al resto el esfuerzo de uno mismo.


Trabajos.

Antonia dando clase.


Compañeros de las jornadas domingueras de dibujo.


Me despido de ellos, con la idea de que es un hasta luego y que nos reencontraremos en la exposición o después del verano.
Ha sido un placer compartir vivencia con vosotros, disfrutar de vuestra compañía, de hacerme sentir uno más y ganar confianza en este hobbie que tanto me ha dado y me ha quitado. GRACIAS !!!


Para inaugurar la jornada intensiva, ayer le dediqué una horilla larga a la "burra", para lavarla, limpiarla y engrasarla; para que se sienta mimada después de casi tres meses sin darle atenciones, y con la intención de que no me dejase tirado en el día de hoy.
Durante el desayuno seguía dudando sobre el recorrido de hoy, el origen y la dirección coincidían, con la tostada en mi mano izquierda y el ratón en la derecha, intentaba buscar y localizar el camino que enlaza desde el parque lineal del Manzanares con la via ciclista hasta San Martín de la Vega. Con esa idea y con el miedo al calor salí con la mochila para no terminar deshidratado en alguna cuneta. Al llegar al Parque del Manzanares, solo tuve que seguir a una bici que iba delante de mi para encontrar el camino; este asfaltado y circula al margen derecho del río, por lo tanto muy felices mes las prometía, hasta que el camino se termina y mi acompañante da la vuelta, según "Google map" más adelante había un pequeño puente que comunicaba con un polígono y a su vez después de un pequeño trayecto con el carril de San Martin; sin embargo no lo encontrado, he vuelto sobre mis pasos y con la decisión de terminar el carril bici.
Esta vez la bici, ni hacia ruido, ni me prohibía desarrollos largos, por lo tanto el recorrido de la semana pasada se ha recorrido en un suspiro. Al llegar a la peineta he acompañado otro ciclista y llegado un punto nos hemos mirado diciendo "¿Sabes por donde continúa?", sin embargo los con la misma cara de poker mirando de un lado a otro y sin saber. Por casualidad han llegado tres veteranos ciclistas que nos han dirigido por la zona de Canillejas hasta Avd. de América, en este punto me he quedado sólo y me he dirigido hasta San Chinarro, cruzando un sin fin de pasos de cebra para pasar de un lado a otro de la calzada, hasta llegar a la moraleja donde el calor a esa hora era muy intenso. Por esta zona iba a ciegas sin orientación geográfica y amarado a un carril colorado con la esperanza de no haberme perdido y que me llevase a casa. Por la zona de Fuencarral y gracias haber corrido por allí la media del Pardo, me orientado y me he sentido más tranquilo sabiendo la distancia que quedaba a casa y de alguna forma he vuelto a recuperar las fuerzas.

¿Donde coñ... estoy?

Hoy: 64,5 km en 3:14:30 (19,9km/h) con 153 ppm