Un constante billete de ida y vuelta

Mi vida la paso entre dos puntos y a veces al despertar no sé muy bien donde me encuentro, si en mi añorada localidad natal o en la queridísima ciudad de adopción


Las miro y las contemplo como unas niñas; les oigo reír y me contagian su alegría; me burlo de ellas y me sacuden con sus sorprendentes respuestas; me cuentan sus miedos y sonrío por su inocencia; le cuento mis cosas y me dejan perplejo por su claridad en sus consejos; crecen y sin embargo no lo aparentan, porque sigo recordándolas como dos canijas.

Hoy cuando me disponía a salir para ir a trabajar me he fijado en la foto y he recordado que hoy mi sobrina mayor comienza el instituto y no he podido dejar de pensar durante todo el trayecto, con la velocidad que han pasado estos años y el cambio tan brutal que contemplas cuando estás algún tiempo sin verlas, pero no me refiero a cambio físico sino al cambio de carácter y su maduración; "ha hacerse mayor". He recordado como este verano en la playa imitaba a sus tias leyendo revistas de su edad y como se interesaba mirando fijamente a éstas al oír sus respuestas mientras realizaban el test "!Que hacer si te gusta...?" e incluso no comprendía como algo tan serio ellas se lo podían tomar a risa.
Lo peor es que la pequeña dentro de no mucho tiempo pasará por lo mismo y yo seguiré pensando lo mismo "!Pero como vas ha empezar el insti si eres muy pequeña!"


En ocasiones hay veces que temes o crees predecir lo que puede llegar a pasar. Por eso esta mañana el cuerpo me pedía tomar camino con destino San Martín, sin embargo mientras desayunaba la cabeza me decía que no, que tal vez sería excesivo llevar la mochila acuestas durante 3 horas y tirar al traste la recuperación de esta semana y fugazmente a cruzado mi mente la posibilidad de poder pinchar y lejos de casa, por ello deje aparte la mochila, despojándome de un peso innecesario.
La idea era intentar pasar a las 2 horas y media, y como no he encontrado la cinta del pulsometro, intentaría realizar la primera parte (sobre una hora) a ritmo tranquilo e ir incrementando con el tiempo, pero como os he dicho en alguna otra ocasión, los planes son fugaces. Pero no se muy bien si debido a la música del ipod o quizá por la tensión acumulada durante la semana, pero no había pasado veinte minutos y me encontraba metiendo caña a las piernas, el ritmo disparado y en ocasiones me faltaba el aliento pero sin el "chivato" que me parase los pies e disfrutado como nunca soltando toda la adrenalina acumulada.
No llevaba la hora y media, y en unas de las curvas he notado que la rueda de atrás se deslizaba, al mirar he notado que había pinchado y que el aire se perdía con mucha rapidez; la primera idea "haberlas haylas", "menos mal que cambié de idea", etc... El apaño ha sido rápido, enroscar la bomba reparadora de pinchazos e inyectar a la rueda todo el cartucho evitando que reviente la camara. Ahora toca volver a casa a toda velocidad antes de que pierda todo el aire pues la impresión es que la solución sólo es momentánea; y para evitar acelerar la pérdida de aire tocará volver a casa sin apoyar el culo en el sillín, y buscar una ruta alternativa para evitar que cualquier bache termine de pellizcar la goma.
Al final me han salido casi 8 km en algo más de media hora y con las piernas agarrotadas, había oído hablar del spinning pero desconocía sus efectos.

42,13 km en 1:56:41 (21,7 km/h/) sin pulso oficial pero seguro que muy, muy alto.




Un cuaderno de viaje suele ser un secreto bien guardado. Pintores e ilustradores lo usan como espacio de investigación, es la trastienda del viaje, con las dudas los miedos, los espacios vacíos. Se guardan porque tal vez algún día, al hojearse, disparen el mecanismo del recuerdo....


Ayer recibí un email del Museo ABC, referente a la exposición "Madrid y no solo Madrid. Cuadernos de viaje" señalándonos a todos los participantes que se prorrogaba hasta el 30 de octubre debido al éxito de la exposición. Esto último no sé si será verdad (suelo dudar de aquello que es bueno para mí), pero tengo que confesar que me ha hecho muchísima ilusión y aprovecho la ocasión para invitar os a que os acerquéis a este pequeño espacio que contiene un encanto especial y poder compartir la visión de cada uno de nosotros de los espacios madrileños que nos rodean, de la cotidianidad y la observación de pequeños detalles que nos motivan y nos cautivan para siempre en nuestra memoria.






No resistí, tuve que hacer esta foto para creer que era verdad. 


Museo ABC de Dibujo e Ilustración Amaniel, 29-31 28015 Madrid T: +34 91 758 84 14
M: +34 669 650 922

Logo MUSEO ABC1