Un constante billete de ida y vuelta

Mi vida la paso entre dos puntos y a veces al despertar no sé muy bien donde me encuentro, si en mi añorada localidad natal o en la queridísima ciudad de adopción

El calor se hace patente, apetece salir a la calle y disfrutar de ella. Puede que ese sea uno de los motivo de la gran afluencia de ciclistas en la bicicrítica de la jornada de hoy. La verdad es que fue agradable, quizá algo lenta, con muchos parones y embotellamientos (es la única forma de hacernos notar). Como es habitual, salida de neutralizada como dirían en la jerga de las grandes vueltas, desde Cibeles a Atocha y vuelta hasta la calle Alcalá, la cual recorrimos casi en su totalidad hasta la plaza de Manuel Becerra, donde se produjo el gran caos al intentar girar hacia Francisco Silvela. En este punto hubo que levantar las bicis a pulso y cruzar entre los coches impacientes e intorentes (no es mas sencillo dejar pasar y esperar durante 20 minutos), con lo cual hubo embotellamiento durante más de 3 cuartos de hora y donde nos arrojamos flores verbales mutuos hasta la parada y sentada en el cruce Francsico Silvela y Principe de Vergara.
Después como era tarde y había que madrugar al volver a Cibeles, paramos Julian y yo para despedirnos y a su vez para tocarle los "cataplines" a un policía, pues no me dejaba andar con la bici al lado por la acera junto al nuevo y "caro" ayuntamiento.
Lo mejor tener una excusa para compartirlo un buen rato con un amigo.


Ayer salí de la charla de Alfredo con una sonrisa en la boca, nos dedico un cuento, cuyo personaje era el mismo y la aventura era su vida, esta narración estaba repleta de anécdotas, amigos, nostalgia y gorras... Contemplado su destreza en las diapositivas que pasaban detrás de él mientras nos entretenía, me hizo gracia cuando nos comunicó que él hacía caricaturas del paisaje, vénditas caricaturas...

No sé si fue el calor, la multitud o que el día de hoy no tocaba. Pero no me encontré cómodo dibujando en toda la mañana, me encontraba maniatado, la proporción no conseguí resolverla y tuve cierta pelea interna entre mi subconsciente y mi vista, mientras una decía imagina, la otra insistía en que esas líneas de fuga eran imposibles.

¿Puede ser sol?

Comencé la mañana sentado en un escalón de una administración de lotería cerrada, desde allí contemplaban el edificio de la Comunidad y me ilusionaba poder completarlo con un dibujo panorámico hasta la calle Mayor. Durante un rato me encontré cómodo y vigilado por un comerciante del local de al lado (están muy expectantes a cualquier aglomeración...), pero más tarde me sentí maniatado por el lugar escogido, al sentarme al lado derecho de la entrada no me percaté de que mi brazo estaba mermado de movimiento y para cuando quise darme cuenta unos padres estaba sentados a mi lado contemplando, mientras que el niño para llamar mi atención llego apoyarse en mi espalda. Para terminar de decidí cambiar de 4 hojas para la visión panorámica a 3, lo cual afectará al resto de la mañana al no poder apoyar una de las hojas en el cuaderno, hay mañanas que no....

Jorge dibujando Sol


Odio las tazas de café que son más pequeñas que la cuchara
y no se puede dar vueltas.


Frustrado y después de saludar a Jorge Arranza, el cual nos acompañaba en el día de hoy, me dirigí a una cafetería, para tomar algo e intentar desconectar, luego decidí sentarme en el suelo, apoyarme sobre un pilar de unos de los arcos de la calle Toledo que da a la plaza mayor y dibujar lo que observaba, mientras subía el volumen al ipod para desconectar del bullicio y de las miradas que tanto me afectaban en el día de hoy. En un principio creía haber resuelto el problema pero el error ha vuelto a parecer al no poder encajar una parte... la cabeza ha empezado a murmurar que no, que no... Y no digamos lo frustrado que me he sentido luego frente al Mercado de San Miguel, donde hasta un niño me ha preguntado ¿Que haces...? como diciéndome no sé que dibujas... ni yo !!!

Arco que da acceso a la Plaza Mayor desde Calle Toledo.


Mercado de San Miguel.


Llega la hora de la verdad, colocar los trabajos en el suelo y comentar; y como la zona está plagada de curiosos, turistas y nada suena a extraño una de las tantas personas asomadas, a tomado entre sus manos un cuadernillo y lo ha ojeado descaradamente sin reparos. Tengo que reconocer que es momento preferido de la jornada, pues aprovecho para disfrutar de los trabajos de los compañeros y observar como resuelven los problemas que yo he tenido. Una gozada.

Un curioso....



Con la idea de levantarme temprano y con tiempo suficiente para realizar en completo el carril bici me acosté ayer, pero claro no se tiene en cuenta que el calor hace la función de ese vecino que de vez en cuando da por cu... y no deja dormir.
Por ello más tarde de lo previsto me he ido con dirección al Parque lineal del Manzanares, donde buscaría continuar con el anillo ciclista y experimentar la periferia de la ciudad. La primera impresión no es excesivamente buena pues se circula por un desalojado poblado hasta llegar al parque de Entrevias. Terminado esta zona llegamos a la subida prolongada del Parque lineal de Palomeras que circula junto a la Avd. Miguel Henández hasta la Avenida del Mediterráneo donde intenté meter el plato grande y me fue imposible; debido a las constantes obras de remodelación del edificio del trabajo, no he limpiado ni engrasado mi pobre burra. Por ello me lo tomé como una muestra de protesta, por ello circulé el resto del recorrido con plato mediano y tercer piñón como mucho para no aturdir al resto con mi música chirriante de cadena y desviador. Después de varios despistes y pérdidas durante el trayecto que discurría por las zona de Valdebernardo, las Rosas y las Musas; donde ya iba calculando si debería volver o prolongar la marcha hasta realizar el circuito completo (65 km aprox.), en frente apareció el estadio de la Peineta, y me animé, pensando que podría completarlo, pero al mismo tiempo que lo pensaba me encontré con el puente que daba al estadio cerrado; de esa forma nadie podrá despertar el espíritu deportivo del que presumimos.
De alguna forma me tranquilizó, pues como aún sigo sin movil y no le había comentado nada a Luisa de mis intenciones, la vuelta forzosa no implicó ninguna revés, es más creo que reconfortó poder volver sin preocuparla demasiado por el retraso.
Divertida vuelta, las piernas están descansadas, y el trasero se está habituando a estar más de dos horas sentado. El cricuito no esta mal, aunque sigue teniendo el inconveniente de los cruces, la estrechez de la calzada, pero que me está descubriendo nuevos lugares para poder correr cuando retome la actividad "runnera", el calor es excesivo y habrá que madrugar y salir antes, y espero poder encontrar; como era la primera intención, el enlace con el carril bici de San Martín de la Vega.

43,52 en 2:07:23 con 145 ppm


Que mejor forma de refrescarse que con buena fruta.